Nuestras Creencias

at Congregacion Hispana

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Nuestras Creencias

La Biblia 

 La Biblia fue escrita por hombres que fueron divinamente inspirados. Es la revelación de Dios de Sí mismo al hombre. Tiene a Dios como su autor, la salvación como su fin, y la verdad sin error. Es la norma suprema por la cual toda conducta humana, creencias, y opiniones religiosas deben ser juzgadas. La Biblia es viva y relevante para vivir hoy. Hay un solo Dios vivo y verdadero. Él es un Ser inteligente, espiritual y personal; el Creador, Redentor, Preservador y Gobernador del universo. Dios es santo y perfecto en todos los aspectos. Él se revela a nosotros como Padre, Hijo y Espíritu Santo a través de su palabra, la Biblia, y de su Hijo, Jesús.

Jesús 

Jesús es el Hijo eterno de Dios. En su encarnación como Jesucristo, Él fue concebido por el Espíritu Santo y nacido de la virgen María. Durante su vida en la tierra, Jesús reveló y cumplió perfectamente la voluntad de Dios, viviendo su vida completamente libre de pecado. Él sufrió y fue crucificado en una cruz como redención por el pecado de la humanidad. Después de su muerte por crucifixión, resucitó de entre los muertos con un cuerpo glorificado y apareció a sus discípulos. Subió a los cielos y ahora es exaltado eternamente a la diestra de Dios. Él regresará en poder y gloria para juzgar al mundo y consumar su misión de redimir del pecado a los que creen en Él.

Espíritu Santo  

Cuando aceptamos a Jesús como nuestro Salvador, Él viene a morar dentro de nosotros a través de la persona del Espíritu Santo. Es el Espíritu Santo quien inspiró a los hombres para escribir las Escrituras que se convirtieron en la Biblia. Él capacita a los hombres para entender la verdad de Dios, convence de pecado y exalta a Jesús. El cielo y el infierno son lugares reales. El cielo de Dios es perfecto, por lo tanto, Dios no puede permitir el pecado en el cielo. Los que aceptan a Jesús como su Salvador personal son perdonados de sus pecados, que les permite tener la vida eterna con Dios en el cielo cuando mueren, o cuando Cristo regrese. Aquellos que no han aceptado a Jesús como su Salvador, estarán de pie en el juicio por su pecado y serán condenados al tormento eterno y separación de Dios en el infierno.

Humanidad  

El hombre fue creado por el acto especial de Dios, a su imagen y semejanza; y es la obra suprema de su creación. En el principio el hombre era inocente de pecado. Por su libre elección, el hombre pecó contra Dios y trajo el pecado a la raza humana. Por naturaleza el hombre es pecador. Sólo la gracia de Dios puede traer al hombre de nuevo en una relación con El. Dios ha hecho esto posible a través de la persona, la vida y la muerte de Jesucristo.

Gracia y Salvación  

Dios hace que la salvación del pecado sea posible únicamente a través de su gracia. Debido a nuestra naturaleza pecaminosa, la humanidad no puede hacer nada para ganar el favor de Dios o la salvación, aparte de aceptar a Jesús como Salvador. Por fe, el hombre acepta el regalo gratuito de la salvación del pecado, el cual Dios ha puesto a disposición a través de su Hijo, Jesús. La gracia de Dios es una exhibición gloriosa de su amor por el hombre y el perdón que Él hace posible. Aquellos a quienes Dios ha aceptado en Cristo nunca se apartarán de su estado de gracia y perdón.

La Vida Cristiana  

Cuando aceptamos a Jesús como nuestro Salvador como pago por nuestros pecados, el Espíritu Santo viene a morar dentro de nosotros. El Espíritu Santo nos guía, nos conduce en la búsqueda para comprender a Dios y su santa voluntad y nos consuela. Como cristianos, por devoción y gratitud a Jesús, tratamos de vivir una vida como Cristo. Jesús vino a dar a los creyentes una vida más abundante, ahora y eternamente en el cielo. Nuestra respuesta es hacer de Él el Señor de nuestras vidas y servirle.

La Iglesia  

La iglesia es el lugar donde un grupo local de creyentes se reúnen con el propósito de adorar a Dios, ministrando a las necesidades de los demás, tratando de ser más como Cristo en nuestra forma de vivir, creciendo en comunión con los demás cristianos y tratando de llevar a otros a conocer y aceptar a Jesús como su Señor y Salvador. Como parte del cuerpo de Jesús (la iglesia), estamos llamados a vivir y tratar a los demás como Jesús lo haría.